Un último chistorete y nos vamos
Estuvo practicando tanto tanto TANTO el nombre del escritor, que le falló todo lo demás. El pobre. Ya confiesen que lloraban la ausencia de estas pequeñas joyas, de estas gotitas de sabiduría, de esta ignorancia sin-cera y sin-vergüenza. Ándenle, legalicemos la reelección en México.
(Y no, no es un recorte de broma, lo pueden ver en El Universal de hoy.)

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