Ribbons Undone

13 marzo 2007



Tributo a Baudrillard (1929-2007)


La seducción es la dinámica elemental del mundo... ¿Entonces qué le ha sucedido al bien y al mal? La seducción los impacta, uno contra el otro, y los une más allá del sentido, en un paroxismo de intensidad y encanto.

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La seducción forma parte de una cultura de la crueldad.

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Nunca estamos exactamente presentes ante nosotros mismos o ante los otros. Por lo tanto, no somos exactamente reales para el otro, ni somos siquiera bastante reales para nosotros mismos. Y esta radical alteridad es nuestra mejor oportunidad: nuestra mejor oportunidad de atraer y de ser atraídos por los otros. De seducir y de ser seducidos. Dicho simplemente, nuestra oportunidad para la vida.

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El reto, no el deseo, está al centro de la seducción.

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Así, uno se puede imaginar que en una seducción amorosa el otro es el sitio de tu secreto -el otro, sin saberlo, posee aquello que nunca tendrás la oportunidad de conocer.

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Seducir es morir como realidad y producirse como ilusión.