Ribbons Undone

29 abril 2007

Ya nos vamos entendiendo, Cardiff

Cardiff está hermoso y seco. Hay narcisos y tulipanes por todas partes y los árboles de durazno y cerezo están en flor.

Y empiezo a darme cuenta de que Cardiff es mucho más divertido de lo que me ha tocado hasta la fecha. El viernes en el Walkabout, reven total, mil ligues y unos cariños tiernos de un canadiense fornido. Rah.

[I'm 'absolutely beautiful' and 'so sweet'. Ji ji ji ji ji, I'm SPESHUL!]

Nuestra

Discurso del Rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, durante la investidura con el Doctorado Honoris Causa a siete personalidades.

Señoras y Señores;
Colegas Universitarios:

Por acuerdo del Honorable Consejo Universitario y con fundamento en nuestra legislación, la Universidad Nacional Autónoma de México otorga el día de hoy el grado de Doctor Honoris Causa a un distinguido grupo de personalidades con méritos excepcionales, por sus contribuciones al conocimiento, o al mejoramiento de las condiciones de vida y el bienestar de la sociedad.

La Universidad se enriquece al incorporar a su más selecta nómina a Leopoldo García-Colín, Juliana González, Ricardo Lagos, Ricardo Miledi, Nélida Piñón, Giovanni Sartori y Fernando Savater.Esta Ceremonia nos permite, simultáneamente, encontrarnos con nuestras raíces, sentirnos herederos de una fecunda tradición, y ver hacia adelante, con la mesura que los tiempos nos exigen, pero también con la determinación que emana de la solidez de nuestra institución.

En efecto, son muchos y muy complejos los retos que hoy nos tocan afrontar. Pero encontramos en nuestros maestros, que nos enseñaron a pensar en libertad; en nuestros colegas, con quienes reflexionamos cotidianamente con rigor intelectual, y en nuestros estudiantes, cuyo cuestionamiento continuo constituye un estímulo vital insustituible, los elementos necesarios para afrontar tales retos con un optimismo cauteloso pero bien fundado, con espíritu crítico y con la inteligencia que la naturaleza nos permite.

En el mundo cada vez más interdependiente en el que estamos inmersos, la Universidad, como institución emblemática de la educación superior, de la investigación científica, de la creación artística y de la difusión de la cultura, se sitúa nuevamente en el epicentro de la atención social, del debate intelectual, de las preocupaciones políticas y económicas de nuestro tiempo; pero sobre todo, la Universidad se reafirma como la gran esperanza para miles de jóvenes que siguen viendo en ella la única o la mejor de sus posibilidades para acceder a una vida más digna, más productiva, más decorosa. Porque la Universidad también es eso: una defensora indeclinable de los principios de libertad, solidaridad y justicia.De ahí que lo que se discute hoy en día no es ya la importancia de la Universidad. Tampoco bastan las formulaciones genéricas. Procede, acaso, profundizar en el diseño sobre el cual se construyan la Universidad del futuro y el futuro de la Universidad.

¿Cómo satisfacer las necesidades del mundo sin fronteras al que nos dirigimos? ¿Cómo incorporar las nuevas tecnologías para fortalecer la enseñanza universitaria sin desnaturalizarla? ¿Cómo resolver el gran problema del financiamiento de la educación pública? ¿Cómo hacer de la investigación una política para el desarrollo? ¿Cómo conjugar en la práctica, autonomía -es decir libertad de cátedra y de investigación- e interrelación con los poderes públicos y el capital privado?

Éstas son algunas de las preguntas fundamentales que nos hemos formulado, y frente a las cuales hemos procurado ir encontrando respuestas documentadas, sensatas, realistas, así sean parciales, pero que en todo caso, reflejan el trabajo en el que nos hemos empeñado los universitarios de esta casa durante los últimos años.

La sociedad del conocimiento, de la que tanto se habla, es una de las muchas consecuencias de la globalización que vivimos. Los países pueden dividirse ahora entre aquellos que han alcanzado un buen nivel medio de educación y aquellos en los que sólo un pequeño segmento de su población ha alcanzado un nivel educativo aceptable. Esto explica, en buena medida, por qué algunos países han logrado un desarrollo más equitativo y por qué en otros, el signo ominoso de nuestro tiempo es la desigualdad.

Algunas cifras lo ilustran con claridad. Los países del norte de Europa, por ejemplo, que han hecho en los últimos años inversiones masivas de recursos públicos en educación, han alcanzado tasas de cobertura en el nivel superior que superan el 80 por ciento para su población entre 19 y 24 años. En América Latina, en cambio, el promedio apenas rebasa el 20 por ciento. En México es del 23 por ciento. Mientras que allá el 32 por ciento de su población completó la educación terciaria, lo que equivale a estudios profesionales, es decir una tercera parte, en México solamente la ha completado el 13 por ciento; es decir, apenas uno de cada diez. Aquellos países encabezan ya la lista de los más innovadores del mundo. Y por supuesto, todo ello se refleja en su ingreso per cápita, que es de 49 mil dólares en Suecia y 45 mil en Finlandia, mientras que el de México es de 8 mil.

Ocurre, pues, que la sociedad del conocimiento no es una quimera ni una formulación abstracta, es una nueva realidad mucho más poderosa de lo que parece. Porque los conocimientos ya no sólo se generan y se transmiten como antaño; sino que hoy en día se registran, se aplican, se patentan, se comercializan, se asocian, se exportan, se importan, etc. La fuga de cerebros, que ha sido mucho más costosa que la fuga de capitales, ahora la llaman en algunos países "importación de conocimientos", y todo esto es lo que ha permitido que algunas sociedades se incorporen y otras se marginen de una nueva modalidad de la economía: la economía del conocimiento. Dice el Banco Mundial: el 20 por ciento de la población, el que realmente vive en las sociedades del conocimiento, controla ya el 80 por ciento de la producción mundial.

La economía del conocimiento derribó las fronteras que históricamente dividían al sector manufacturero y al de los servicios. Fabricar algo o prestar un servicio, pasa ahora inevitablemente por la capacidad que se tenga de hacerlos con el valor añadido, que se deriva de la tecnología. Es decir, el valor agregado que hoy ofrece la tecnología, determina cada vez más, la competitividad de una economía.

Todos los informes que queramos revisar, sean de Naciones Unidas, del Banco Mundial, del Foro Económico de Davos, de la británica Work Foundation, del Consejo de Lisboa, cualquiera, nos obliga a encender la alarma. La conclusión es contundente: muchos países, México incluido, no tenemos el suficiente capital humano necesario para competir con aquellos que activan y controlan la economía del conocimiento. Esos resortes no están a nuestro alcance, y es que la economía del conocimiento no es otra cosa que la capacidad que se tenga de incorporar el conocimiento a todos los sectores del aparato productivo.

La pregunta entonces es: ¿Queremos seguir viviendo en los suburbios de la sociedad del conocimiento? Cuatro parecerían ser las asignaturas que hay que cursar, para formar parte de este nuevo y formidable concierto internacional:

1. Invertir, con visión de largo plazo, mayores recursos públicos y privados en educación, investigación y desarrollo;
2. Construir una red de universidades de clase mundial;
3. Incorporar la proporción de la población económicamente activa, incrementarla con estudios técnicos, de licenciatura, especialización y doctorado;
4. Atraer estudiantes de otros países, es decir, importar conocimientos y no sólo exportarlos, evitar que los nuestros se vayan y no regresen, y tratar de repatriar a los que están fuera y puedan contribuir a los programas de innovación y desarrollo.

Un efecto positivo y en todo caso ineludible de la globalización en los sistemas educativos, se desprende de las evaluaciones internacionales. Hay lecciones importantes que aprender de las diversas evaluaciones comparativas que ya se han realizado, a pesar de sus limitaciones y deficiencias. El hecho de que países, con independencia de su ubicación geográfica, en Europa (como Irlanda), en Norteamérica (como Canadá) o en Asia (como Corea del Sur), hayan sido exitosos a la hora de conjugar altos niveles de rendimiento con una distribución socialmente equitativa de oportunidades de aprendizaje, no puede pasarnos desapercibido. Hay que revisar nuestras políticas educativas, partiendo del principio de que la excelencia es un objetivo alcanzable. Los análisis comparativos nos pueden ayudar a decidir qué hacer para que nuestros alumnos aprendan mejor, nuestros profesores enseñen mejor y nuestras instituciones funcionen mejor.

Irlanda tiene ya un ingreso per cápita de 52 mil 900 dólares; Canadá ya rebasó a Francia y a Gran Bretaña en su capacidad innovadora, y la economía coreana creció 310 por ciento en los mismos 20 años en los que la mexicana creció 19 por ciento.

En el caso de las universidades, las distintas evaluaciones de los últimos años nos han ubicado en una posición respetable. Una Universidad que no se evalúa se devalúa. La Asociación Internacional de Universidades estima que hay más de 15 mil universidades e instituciones de educación superior en el mundo. Estar entre las 100 mejores, que son las consideradas como de rango mundial y ser la primera en Iberoamérica, es sin duda meritorio. Hay economías más grandes que la nuestra, como la española, que no tiene ninguna universidad en este grupo. Francia tiene 4, China ya tiene 3 y Alemania se ha propuesto llegar a 10 universidades de élite en los próximos años.

Un hecho incontrovertible es que siguen arrasando en esta nómina las universidades estadounidenses. Las asimetrías financieras son abismales. Harvard, que tiene un fondo patrimonial de 30 mil millones de dólares, atiende a 20 mil estudiantes; el Instituto Tecnológico de Massachusetts destina 6 mil 800 millones de euros a la investigación que realiza en mil 200 laboratorios con 2 mil 649 patentes registradas. Un euro invertido en investigación en Stanford obtiene, por el capital de riesgo que lo respalda, 40 veces más beneficios que en Francia, según el Instituto de Tecnología de París. Las universidades norteamericanas, más allá de sus propios recursos, reciben alrededor de 50 mil millones de dólares del Presupuesto del Gobierno Federal Norteamericano.

Precisamente por eso, lo que nosotros hemos logrado es meritorio. Es resultado del esfuerzo de todos los universitarios, incluidos sus egresados que nos apoyan y nos proyectan en diversos ámbitos del quehacer social, nacional e internacional. Pero en todo caso, lo que hemos podido mostrar, lo que me parece oportuno resaltar -el optimismo fundado-, es que hemos podido conjugar calidad y cantidad cuando nos lo proponemos, cuando somos capaces de generar las condiciones propicias para el trabajo académico de excelencia. Somos una Universidad orgullosamente pública. Universidad de masas sí, 285 mil estudiantes lo atestiguan; Universidad laica sí, como corresponde a un Estado laico al cual pertenecemos y defendemos; Universidad popular sí, porque creemos que la educación sólo tiene sentido cuando se convierte en un instrumento de movilidad social; pero también Universidad de élite, Universidad de calidad, Universidad de excelencia. Universidad que se transforma, que moderniza su oferta educativa, que transparenta el uso de sus recursos y rinde cuentas públicas de ellos, que certifica sus planes académicos y sus procedimientos administrativos; que se descentraliza, que no olvida, al contrario, que apoya a las humanidades; que fomenta y difunde la cultura como mecanismo de inclusión social, que realiza la mitad de la investigación científica del país, y que se resiste a someterse a las prioridades de los mercados que sólo ven a la educación como una transacción comercial con fines de lucro.

Ésta es, señoras, señores, la Universidad que hoy se honra al recibirlos en su claustro como Doctores Honoris Causa.

Colegas universitarios:

Equidad y calidad son los retos de nuestro sistema educativo; ciencia y tecnología es lo que necesitamos para insertarnos en la economía del conocimiento; humanidades y artes son imprescindibles para expresarnos y reconocernos cabalmente como lo que somos: un país multiétnico y pluricultural. En todo ello, los universitarios seguimos teniendo una misión que cumplir y un destino que alcanzar, el cual está indisolublemente ligado al destino de grandeza de nuestra patria.

"Por mi Raza Hablará el Espíritu".

*

La extrema derecha hará lo posible por apoderarse de la UNAM, advierte

La defensa del Estado laico y la educación pública, estrategia relevante: Flores Olea

Llamada de atención a universitarios para preservar autonomía, laicismo y secularización

KARINA AVILES

Ante la ofensiva sostenida por las viejas y nuevas derechas mexicanas y frente a los grupos económicos que proclaman el mercado como regulador esencial de la vida, la defensa del Estado laico y de la educación pública adquieren actualmente una relevancia estratégica, destacó el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Víctor Flores Olea.

En ese contexto, advirtió que hay diversos indicios que permiten suponer que "la extrema derecha" en el gobierno de Felipe Calderón "hará lo posible por apoderarse de la UNAM, aprovechando el próximo cambio de rector" que se dará en noviembre.

Por ello dijo que esta es una llamada de atención a tiempo para que los universitarios se preparen para una nueva batalla, con la finalidad de preservar la autonomía, el laicismo y la secularización, indispensables en el ejercicio de las libertades de pensamiento y expresión.

Y, también, para preservar los derechos de libertad de cátedra, investigación y difusión de la cultura que definen los más altos objetivos de la universidad pública, añadió el investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades.

Durante la conferencia Problemas nacionales en materia de cultura, educación y ciencia, organizada por la Fundación Heberto Castillo, la cual fue moderada por el historiador e investigador nacional y emérito Alfredo López Austin, Flores Olea ofreció una cátedra sobre el Estado laico y la educación, en la que puso énfasis respecto de los problemas contemporáneos.

En México está en marcha, nuevamente, el ataque al Estado laico por parte de los partidos políticos, los responsables de determinados puestos de gobierno, de grupos de militantes fascistas que se esconden tras el disfraz religioso y de alta jerarquía católica: en el debate sobre la despenalización del aborto, la elite de la Iglesia ha mantenido una postura "absolutamente intolerante y ha lanzado ataques verbales contra los simpatizantes de esta medida, que podrían calificarse de verdadera guerra sucia".

Antes explicó que la llamada crisis actual del Estado mexicano tiene una de sus causas principales en la destrucción material y conceptual del sistema educativo nacional, precisamente sobre las bases de laicidad, que hoy vuelve a ser "objetivo apetitoso de control" por parte de los círculos reaccionarios del país y del alto clero.

En las últimas semanas, "el real o supuesto triunfo electoral" de las derechas confesionales y el reconocimiento político a las iglesias ha revivido viejas pugnas entre liberales y conservadores. Y, como en el siglo XIX, la educación vuelve a ser hoy uno de los grandes temas y espacios de la confrontación, añadió.

Explicó que la educación dejó de ser componente central de las estrategias de construcción nacional y de desarrollo. Pero el abandono estatal de la educación no fue accidental, sino que obedece a un proyecto de privatización del sistema educativo y de su subordinación al mercado.

El Estado laico ha de reconocer la variedad de las creencias de los mexicanos, pero esa apertura democrática no puede ocultar o disimular la intención de imponer ningún dogma, el Estado laico no milita a favor de ningún dogma, por eso es sinónimo y símbolo de libertades y respeto, pero no puede admitir que en nombre de la libertad se destruyan las libertades que con tantas luchas y sacrificios ha conquistado este país, destacó.


(Gracias a la Chuqui por publicar el discurso del rector en su blog. Porque no quiero ser un cerebro en fuga, ¡no en nuestra casa!)

28 abril 2007

Otro BBQ

Unas fotos de un BBQ en casa del Corbett para conocer a su mamá. Y no es por reforzar estereotipos, pero la señora se puso a defender a Bush en medio de una sala de 20 personas que lo odian. Y ya entrada en su guarapeta, le entró el amor por mí y me estuvo dice y dice que me casara con su hijo. Está muuuuuy chistosa.
Oscar y yo

Chef Corbett

Gran festín de comida sureña

La mamá de Corbett y Corbett

El debraye total

14 abril 2007

Los primitivismos

*Si se aprueba, México vivirá la pesadilla más grande de su historia: Serrano Limón

Grupos opositores decretan ''pena de muerte'' para promotores del aborto

*Declaran la guerra al ''terrorismo sembrado por judios y masones'' contra la familia mexicana


10 abril 2007

La náusea

Calderón cita la "utopía" de "Cien años de soledad" como modelo para Latinoamérica

lunes 9 de abril, 10:21 PM

Campeche (México), 9 abr (EFE).- El presidente de México, Felipe Calderón, citó hoy la "utopía" planteada por el escritor colombiano Gabriel García Márquez en "Cien años de soledad" como modelo para América Latina, al dar la bienvenida a los mandatarios que asisten a la cumbre del Plan Puebla Panamá (PPP)...

09 abril 2007

Semana Santa en Cardiff

Cardiff se ha portado re-bien estas vacaciones, brindándonos mucho sol y hasta un poco de calorcito. Unas fotos de nuestro fin:

El Moy y el Corbett cocinando, como debe de ser.
Yo, como una reina, tomando el sol.

Moy y yo frente al Castell Coch (Castillo Rojo) que
está a las afueras de Cardiff. LA buena vibra de lugar.
Está hermoso.

La entrada del Castell Coch. Corbett parece fraile
loco que se escapó de una de las torres.

Corbett y yo frente a Caerphilly, un castillo INMENSO y muy guapo.

Más Caerphilly con su "leaning tower".

Gales bucólico.

Y quién lo fuera a imaginar, pero extraño CAÑÓN la Semana Santa en Tequis. La echadez total, las parrilladas del jefe, el Slip'n'Slide y chapoteadero, la Procesión del Silencio en Bernal... Esperemos que una semanita en Creta me cure de mis nostalgias. Ios, Pérez, Mau y compañía, ya los vi panzas al sol. Maldiiiitos.

06 abril 2007

Prurito

Felipe Calderón, darwinista social
Gilberto López y Rivas

Lejos está Felipe Calderón de lograr legitimidad y aceptación de la sociedad mexicana. La causa es no sólo su arribo a la Presidencia mediante un golpe de Estado técnico y las medidas adoptadas contrarias al interés nacional y popular, como las alzas generalizadas a los productos básicos y el latrocinio de las pensiones de los trabajadores como botín de quienes lo apoyaron en el asalto a la silla presidencial; también resulta repudiable por sus acciones represivas y un discurso reiterativo que se caracteriza por nociones de superación individual y autoayuda, y por el acatamiento de las leyes supremas del mercado como fórmulas mágicas para salir del subdesarrollo y colocar supuestamente a México en las primeras economías mundiales "competitivas" para beneficio del capital.

Resulta significativo que el 27 de marzo pasado los jóvenes becarios de Telmex emprendieran sostenida silbatina, abucheos y descalificativos a Felipe Calderón en el Auditorio Nacional que no pudieron ocultar las crónicas de algunos medios informativos y las transcripciones oficiales del discurso presidencial que lograron sustraer del audio las protestas del graderío insurrecto. Confiaron los organizadores de tan demostrativo acto que la condición de estudiantes de alto rendimiento de la fundación de Carlos Slim -y por ello una audiencia supuestamente cautiva- propiciarían el escenario para que el titular del Ejecutivo predicara sobre las cualidades personales que es necesario cultivar para superar "prejuicios, complejos y primitivismos" que provocan culpar a los demás de las omisiones y errores propios. Pese a la vigilancia, los filtros, los solícitos conductores, el manejo del volumen del micrófono presidencial, el uso discrecional de las luces y los aplausos de las porras situadas estratégicamente en las primeras filas, la airada, digna e irreverente censura de los estudiantes de escuelas públicas y privadas hizo endurecer el gesto del orador.

La ideología de "perdedores" y "ganadores" -muy a la estadunidense- ha sido el fundamento discursivo de Calderón desde la campaña electoral, identificando a la "cultura de la pobreza", la pasividad y el derrotismo de los mexicanos como factores del atraso nacional. Estas no son ideas originales ni nuevas para explicar las causas del desarrollo y el subdesarrollo. Según esta línea de argumentación, cualquier ciudadano puede llegar a ser un exitoso millonario: el secreto radica en la actitud subjetiva de cada persona. Si los individuos se deciden a cambiar los rasgos negativos de su idiosincrasia y reafirman la creencia en el triunfo, la perseverancia, el trabajo duro y el espíritu de empresa, lograrán lo que se proponen y ese país de jóvenes emprendedores, finalmente, llegará a la meta a la que han arribado Estados Unidos, Europa o Japón.

Estos espejismos en el ámbito nacional discrepan con la realidad específica de lo que fue el desarrollo del capitalismo en estos países en un momento histórico determinado en que se dio la conjunción de factores que es imposible repetir; contrastan también con la situación actual de las masas empobrecidas por la depredación neoliberal, que incluso ha erosionado fatalmente las conquistas sociales que el Estado capitalista benefactor instrumentó en las décadas posteriores a la segunda conflagración mundial. Por más cambios que se logren en el nivel de las conciencias individuales poco o nada es posible para trastocar la relación que se establece a partir de la matriz de clase, si no es a partir de la acción organizada y consciente de las clases subalternas para acabar con la explotación capitalista.

Una suerte de darwinismo social impregna toda esta ideología del triunfo de los más fuertes y del fracaso de apáticos, débiles y desadaptados, mismo que ha servido para justificar y explicar las desigualdades sociales y la pretendida supremacía incluso racial. Cabe señalar que el darwinismo social ha sido identificado como una doctrina que defiende el libre mercado y se opone a la intervención del Estado.

André Taguieff señala que el darwinismo social -que en parte desarrolla Herbert Spencer- se fundamenta en una reducción naturalista de los fenómenos sociales mediante el uso sistemático de algunos esquemas conceptuales tomados sin rigor de la teoría de la selección natural y reinterpretados en el cuadro del evolucionismo spenceriano. La idea subyacente -afirma este autor- "es que la lucha concurrente entre los individuos como entre los grupos humanos ("razas", naciones, pueblos, civilizaciones) -debida a la insuficiencia de recursos y la sobrevivencia selectiva de los más aptos- constituyen juntos la condición necesaria y suficiente del progreso." (Du progres. Biographie d'une utopie moderne. Paris: Librio. 2001).

El éxito personal y las conductas individuales, sustraídos de su contexto histórico y del lugar que se ocupa en la estructura de clases e ignorando además las nuevas exclusiones producidas por el modelo neoliberal son -en estas perspectivas- la base del desarrollo.

Es necesario desenmascarar el discurso que sustenta la derecha mexicana representada por Felipe Calderón y los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, y el papel que su ideología juega en las actuales luchas del pueblo mexicano por la defensa de sus derechos, por la libertad y la independencia de nuestro país. Reconocer también el valor de los que hacen de la resistencia y la protesta contra la injusticia una forma de vida colectiva digna. Una felicitación expresa a los becarios que no se sometieron ante el poder y supieron representar el sentir de millones de mexicanos.



¡Felicidades a los novios!

03 abril 2007

Tori-fied

Lucky me, I guessed the kind of man that you would turn out to be.
Now I wish that I'd been wrong and then I could remember to breathe.

-La Tori Amos